Año nuevo en la historia y la cultura musulmana
Introducción: Dos calendarios y dos Años Nuevos
El concepto de "Año Nuevo" en la cultura musulmana es complejo y multifacético, ya que coexisten dos ciclos calendáricos principales: el lunar hégira (religioso) y el solar (especialmente el calendario persa "solar hégira" y otras sistemas locales). Es importante destacar que ninguno de ellos está relacionado con la tradición festiva similar al Año Nuevo secular del 1 de enero o al Nowruz, que tiene raíces preislámicas. El Año Nuevo religioso según el calendario lunar (1 Muharram) es una fecha histórica importante, pero no un festival religioso en el sentido shariático. Su significado se formó históricamente y se percibe de manera ambigua en diferentes corrientes del islam.
Calendario lunar y día de la Hégira: memoria, no fiesta
El calendario islámico se remonta a la Hégira, el éxodo del Profeta Mahoma y los primeros musulmanes de la Meca a Medina en 622 d.C. El inicio del año es el primer día del mes de Muharram. Este día (árabe: "Ras as-Sana" - "Cabeza del año") no está prescrito para cualquier tipo de acción ritual, oraciones o cenas festivas según las escuelas sunitas canónicas. Su estatus es principalmente un día de memoria histórica y reflexión piadosa. En este día, los musulmanes pueden recordar el gran evento de la Hégira, que puso el inicio de la comunidad musulmana (umma), y pasar tiempo en piedad. Sin embargo, no se considera un festival religioso (id), como son solo el Eid al-Fitr y el Eid al-Adha. Curioso hecho: el calendario fue introducido por el califa Umar ibn al-Khattab (634-644) como una reforma administrativa para la unificación de las fechas en el imperio en expansión rápidamente. La elección de la Hégira como punto de partida subrayaba su importancia como momento en que el islam se transformó de un grupo perseguido en una entidad política autónoma.
Motivo de luto: Aşura para los chiíes
Para los chiíes, los primeros diez días de Muharram, especialmente el décimo día (Aşura), están llenos de profundo duelo. Estos son los días de memoria de la muerte martirial de nieto del Profeta - Husayn ibn Ali en la batalla de Karbala (680). Así, el inicio del año para la comunidad chií está teñido no de alegría por la renovación, sino de luto y llanto. Se realizan procesiones fúnebres (taziyeh), se leen oraciones conmemorativas (marsiya). En este contexto, el 1 de Muharram se convierte en el umbral del luto, no de la fiesta. Este es un ejemplo único en el que el Año Nuevo ritualmente está relacionado no con la vida, sino con la memoria de la muerte sacrificada, formando una identidad colectiva a través de la empatía por el martirio.
Navroz: el Año Nuevo preislámico y su islamización
Mucho más brillante y ampliamente celebrado como "Año Nuevo" en varias culturas musulmanas es el Navroz (persa "nuevo día"), una fiesta del equinoccio de primavera el 20 o 21 de marzo. Tiene orígenes preislámicos, zoroastristas y simboliza la renovación de la naturaleza, la celebración de la vida y la luz. Después de las conquistas árabes, el Navroz, a pesar del rechazo inicial por parte de algunos teólogos como una costumbre "pagan", se integró firmemente en la cultura de los pueblos persas, turcos y muchos otros de Asia Central. Lo adaptaron, vinculándolo a motivos islámicos. Así, en la tradición sufi, el Navroz se asoció con el momento en que el profeta Ali se convirtió en heredero de Mahoma o con el día del equilibrio universal. Los rituales del Navroz (limpieza de la casa, saltos sobre fogatas, preparación de comida ritual con sumálak de trigo germinado, grandes cenas con haft-sin - siete objetos en "s", simbolizando la prosperidad) tienen un carácter profundamente popular y étnico y se conservan hasta hoy en Irán, Azerbaiyán, Tayikistán, Uzbekistán, Afganistán, entre los kurdos y otros pueblos. Curioso hecho: en el COURT de los califas abasíes en Bagdad, desde el siglo VIII al IX, la celebración del Navroz era un evento estatal pomposo con regalos al califa (nowruziyah), lo que demuestra la flexibilidad de la civilización islámica en la adaptación de las tradiciones locales.
Modernidad: entre el prohibición religiosa y la tradición cultural
En el mundo musulmán moderno, la actitud hacia el "Año Nuevo" es extremadamente polarizada y depende de la interpretación de las normas islámicas y el grado de influencia de la globalización.
1 de enero secular: En los países musulmanes laicos o moderados (Turquía, Túnez, países de Asia Central, parte de Egipto), la celebración del Año Nuevo secular según el calendario gregoriano es una práctica común. A menudo está acompañada de atributos tomados de la cultura occidental: árboles de Navidad (vistos como un símbolo invernal y no necesariamente cristiano), Papá Noel, fuegos artificiales y cenas. Muchos teólogos, sin embargo, lo condenan como una imitación de costumbres no musulmanas (takfir) y como una fiesta sin fundamento en el islam.
Navroz tradicional: En Irán y Asia Central, el Navroz sigue siendo el principal festival calendárico del año, un día festivo oficial y símbolo de la cultura nacional. Mantiene su carácter familiar y comunitario, opuesto tanto a los festivals religiosos islámicos como al 1 de enero global.
Posición estricta: En Arabia Saudita y otros países donde predomina la corriente salafita, la celebración de cualquier Año Nuevo (incluido el 1 de Muharram, excepto como día de memoria, y mucho menos el Navroz o el 1 de enero) se condena o prohíbe firmemente como bida (novedad prohibida), que lleva a la desviación del "islam puro". Se hace hincapié en que los musulmanes solo tienen dos fiestas aprobadas (id).
Conclusión: El año como historia y naturaleza
Así, el "Año Nuevo" en el contexto musulmán no es una práctica unificada, sino un campo de tensión entre varias fuerzas:
La memoria religioso-histórica (de la Hégira y Karbala),
Raíces prehistóricas, cívicas (Navroz),
Influencias mundiales secular (1 de enero)
Y la postura ortodoxa, que rechaza todo excepto los dos ides canónicos.
La actitud hacia él determina lo que es más importante para una comunidad específica: seguir estrictamente el ejemplo profético, conservar los códigos culturales profundos de los antepasados o integrarse en el mundo global. En última instancia, la cultura musulmana demuestra que la comprensión del tiempo y sus ciclos puede realizarse no a través de una fiesta universal de renovación, sino a través de la lente de la historia (Hégira), el luto (Aşura) y la renovación de la naturaleza (Navroz), cada uno de los cuales sigue viviendo en el mundo musulmán moderno, dinámico e inhomogéneo.
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