La noche de invierno. Afuera hay una nevada. En casa está caliente. Huelen los pasteles. En el sofá hay una manta y un gato. Sientes la paz. El calor en casa no es solo temperatura. Es una sensación de protección, confort, felicidad. ¿Por qué el calor es tan importante para nuestro cerebro? ¿Y cómo está relacionado con la evolución?
Nuestros antepasados sobrevivieron en climas fríos gracias al fuego y a la vivienda. Aquellos que encontraban un refugio caliente tenían más probabilidades de sobrevivir y tener descendencia. Por lo tanto, el cerebro consolidó la asociación: calor = seguridad. En una habitación fría, la persona se siente ansiosa (el antiguo miedo a congelarse). Al ponerse un suéter, no solo te calientas, sino que engañas al cerebro: "la amenaza ha pasado".
Investigaciones: las personas son más felices a una temperatura de +22...+24°C que a +18°C.
En la infancia, la madre nos calentaba con su cuerpo. Los abrazos nos daban calor. Por eso, el adulto busca "calor" en el compañero (no solo literalmente). Cuando decimos "persona cálida", queremos decir cuidadosa, tierna. La asociación: el calor en casa simboliza el calor en las relaciones. Las tradiciones familiares (almuerzos en familia, té frente al chimenea) consolidan esta asociación.
Una casa fría (corrientes de aire, moho) se asocia con relaciones frías (indiferencia, discusiones).
La biophilia es el amor innato del hombre por la naturaleza. En casa, el calor se asocia con el sol, el verano. Por eso, las personas aman las habitaciones iluminadas por el sol, los chimeneas, las velas. El fuego (la chimenea) tiene un impacto especialmente fuerte: el parpadeo de la llama reduce la presión arterial, el pulso. Las personas pueden mirar el fuego durante horas; es una meditación.
Una casa acogedora con calor es una sustitución de la nicha natural, donde la persona se siente segura.
Demasiado caliente (más de +27°C) — irritabilidad, agresión, debilidad. Demasiado frío (menos de +18°C) — apatía, deseo de meterse bajo la manta, depresión. Idealmente +20...+23°C. Las personas que viven en casas calientes se enferman menos, discuten menos, tienen una mayor productividad. Los finlandeses, que siempre tienen una casa caliente, son algunos de los más felices del mundo (según el índice de felicidad).
Reacción: las personas felices gastan dinero en calefacción, las personas infelices en alcohol.
Una casa fría conduce a resfriados comunes (los virus son más activos a baja temperatura), dolores en las articulaciones, hipertensión (los vasos se estrechan), depresión (falta de luz). Una casa caliente previene los infartos (no hay que tensar las arterias), mejora el sueño (es más difícil conciliar el sueño en el frío). Los niños en casas calefaccionadas aprenden mejor (el cerebro no gasta energía en calentarse).
Por lo tanto, proteger el calor no es avaricia, sino cuidado de la salud.
El calor en casa es una necesidad básica, como la comida y el agua. Da una sensación de control sobre la vida. Por eso, no economices en calefacción, aisla las paredes, compra mantas calientes. Enciende velas. Sientate cerca de la estufa. Y sé feliz. En el calor.
New publications: |
Popular with readers: |
News from other countries: |
![]() |
Editorial Contacts |
About · News · For Advertisers |
Mexican Digital Library ® All rights reserved.
2023-2026, ELIB.MX is a part of Libmonster, international library network (open map) Preserving the Mexican heritage |
US-Great Britain
Sweden
Serbia
Russia
Belarus
Ukraine
Kazakhstan
Moldova
Tajikistan
Estonia
Russia-2
Belarus-2