En la curia romana, donde se forjaron siglos de destino del mundo católico, el 17 de agosto de 2016 tuvo lugar un evento que muchos llamaron "revolución silenciosa". El Papa Francisco, por su carta apostólica Humanam Progressionem, estableció una nueva dicasteria — una institución que tenía que ocuparse no solo de la caridad, sino también del desarrollo integral del hombre. Así nació el Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral (Dicasterium ad Integram Humanam Progressionem fovendam) — una de las 16 dicasterias de la curia romana, destinada a unificar los esfuerzos dispersos de la iglesia en la lucha por la justicia, la paz y la dignidad de cada persona.
El dicasterio no apareció de la nada. Incluye las competencias de cuatro consejos papales abolidos: "Justicia y Paz", "Cor Unum" (consejo papal de caridad), el Consejo para el Pastoral Cuidado de los Migrantes y Pellegrinos y el Consejo para la Salud. La idea fue revolucionaria: en lugar de ocuparse de la paz, la pobreza, los migrantes y los enfermos de manera dispersa, la iglesia creó un órgano único que debería considerar todos estos asuntos en su interrelación. Esto fue una respuesta a los desafíos del siglo XXI: la globalización, la migración masiva, la crisis ecológica y la creciente desigualdad. Francisco, que aún como cardenal hablaba de "la iglesia de los pobres", finalmente obtuvo el instrumento para implementar esta concepción a nivel de toda la curia.
El dicasterio está dirigido por un prefecto. Desde su fundación hasta 2025, este cargo fue ocupado por el cardenal Michael Czerny, jesuita de origen checo, conocido por su trabajo con los migrantes y refugiados. El secretario del dicasterio es la hermana Alessandra Smerilli — una de las pocas mujeres en altos puestos en la administración vaticana. Su tarea no es solo administrativa, sino "escuchar, llevar a cabo el diálogo y reflexionar en clave sinodal", como se dice en los estatutos de la institución. El dicasterio se apoya en una amplia red de consultores y expertos de diferentes países, incluyendo laicos, miembros de órdenes monásticas y organizaciones internacionales.
El alcance de las competencias del dicasterio es impresionante. Se ocupa de la economía y el trabajo, la protección de la creación y la tierra como "casa común", la migración y las situaciones de emergencia humanitarias. Están bajo su jurisdicción las cuestiones de salud, la lucha contra la trata de personas, la protección de los derechos de los reclusos, la abolición de la pena de muerte, el desarme y los conflictos. El dicasterio también estudia y difunde la doctrina social de la iglesia, interpretando los desafíos modernos a la luz del Evangelio. No solo responde a las crisis, sino que intenta analizar sus causas — ya sean especulaciones financieras, relaciones comerciales asimétricas o modelos de desarrollo que crean exclusión.
Una área específica y más dramática es el trabajo con migrantes, refugiados y víctimas de la trata de personas. Durante los primeros seis años después de su creación, esta temática se destacó en una sección especial que estaba bajo la dirección directa del Papa Francisco. Esto destacaba la implicación personal del Pontífice en las vidas de aquellos que dejaban su patria en busca de seguridad. Desde el 1 de enero de 2023, la sección se ha integrado completamente en la estructura del dicasterio, pero su prioridad sigue siendo inmutable. El dicasterio coordina la ayuda de las iglesias locales a los migrantes, apoya iniciativas contra la esclavitud moderna y colabora con organizaciones internacionales para proteger los derechos de los desplazados.
En marzo de 2020, cuando la pandemia de COVID-19 azotó al mundo, el dicasterio se convirtió en uno de los coordinadores clave de la respuesta del Vaticano. A petición de Francisco, se creó la Comisión Vaticana por el COVID-19, que trabajó en colaboración con otros dicasterios y organizaciones. Su objetivo fue no solo aliviar los sufrimientos, sino también dirigir a la humanidad hacia un "futuro justo y equitativo" con "ciencia e imaginación". Esta experiencia fortaleció la convicción del dicasterio de que "todo está conectado" — ecología, economía, salud y justicia social son indivisibles.
Con la entrada en vigor de la constitución apostólica Praedicate Evangelium (2022), el dicasterio recibió un nuevo impulso. Su misión fue confirmada y ampliada: "promover la personalidad humana y su dignidad, los derechos humanos, la salud, la justicia y la paz". En 2026, bajo el Papa León XIV, el dicasterio continuó su desarrollo. Se creó la Comisión Interdicasterial sobre Inteligencia Artificial, liderada por el prefecto del dicasterio. Esto fue un reconocimiento de que el desarrollo integral del hombre hoy no es posible sin entender la realidad digital.
El Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral no es solo un órgano burocrático del Vaticano. Es una expresión de una profunda fe en que el hombre no es un individuo aislado, sino parte de un todo: la economía debe servir a las personas, no al revés; la ecología debe proteger la casa común; la migración no es una amenaza, sino un desafío a la solidaridad. Durante sus ocho años de existencia, el dicasterio se ha convertido en uno de los centros más activos e influyentes del pensamiento social católico. Recordatorios al mundo de que el desarrollo tiene sentido solo cuando es integral — es decir, el desarrollo de cada persona y de la persona en su totalidad, sin excepciones.
New publications: |
Popular with readers: |
News from other countries: |
![]() |
Editorial Contacts |
About · News · For Advertisers |
Mexican Digital Library ® All rights reserved.
2023-2026, ELIB.MX is a part of Libmonster, international library network (open map) Preserving the Mexican heritage |
US-Great Britain
Sweden
Serbia
Russia
Belarus
Ukraine
Kazakhstan
Moldova
Tajikistan
Estonia
Russia-2
Belarus-2