El ayuno es una cosa seria. Limpieza espiritual, abstinencia, oración. Parece que ¿dónde hay lugar para los chistes? Sin embargo, si nos fijamos en la cultura monástica, en los chistes populares y hasta en las viejas burlas monásticas, descubriremos que la sonrisa es un huésped común incluso durante el ayuno más severo. El humor ayuda a relajar la tensión, no permite caer en la melancolía y recuerda que incluso en el negocio más serio es importante mantener el rostro humano. En este artículo hemos reunido los chistes más divertidos, más cálidos y más reconocidos sobre el ayuno: aquellos que los monjes podrían contarse entre ellos en la mesa, si se les permitiera reírse en voz alta.
Los santos padres a menudo decían que la melancolía es uno de los pecados más peligrosos, especialmente en el ayuno. Cuando el estómago mugiente y el alma abatida, es fácil caer en la nostalgia. Es aquí donde el humor se convierte en un ancla salvadora. Los monjes sabían que si no se ríen de sus debilidades, comenzarían a dominarte. Por eso, en los monasterios siempre hubo sus \"anécdotas culinarias\" — historias sobre cómo el hermano Iván confundió la sal con el azúcar, cómo el padre Nicodim intentó hornear un pastel de ayuno y salió algo, y cómo el abad, probando la comida de ayuno, decía: \"Delicioso, pero quiero más\".
Por supuesto, no era solo por el placer de reírse. Era una risa bondadosa y compasiva sobre la propia debilidad. Y es exactamente este tipo de humor el que estamos reuniendo hoy.
El tema más popular de los chistes monásticos es, por supuesto, la comida. Más bien, lo que la sustituye durante el ayuno. Sin carne, leche y huevos, los experimentos culinarios se convierten en una verdadera aventura.
\"Cuando un ayunante dice: 'He comido una hamburguesa', se refiere a la de col. Pero está contento de todas formas\".
\"Receta de pastel de ayuno: toma harina, agua, sal, añade la esperanza de que sea delicioso y hornéalo\".
\"El sopa de ayuno es cuando en la cacerola flotan vegetales y tratas de adivinar cuál es la carne. Pero no hay\".
\"Un monje se queja al abad: 'Padre, ya llevo una semana comiendo de ayuno y me parece que estoy becoming como esta sopa: transparente y sin sabor'. El abad responde: 'Soporta, hijo mío. Pero así brillarás como las prosforas en el altar'\".
Las sustituciones son un género aparte del humor monástico. Los monjes saben muy bien que la leche de soja no es leche y el queso de nueces no es queso. Sin embargo, hacen como que es casi lo mismo. Y esta jugada de autoengaño da lugar a muchas situaciones graciosas.
\"Si añades un poco de vainilla al leche de avena, casi se convierte en la leche real. Casi\".
\"El tofu no es carne. Pero si se lo fríe bien con ajo, comienza a comportarse como la carne. Y incluso huele casi como la carne. Casi\".
\"Un monje está sentado a la mesa, probando un salado y dice: 'Padre, ¿estás seguro de que esto no es carne?' El abad responde seriamente: 'Estoy seguro. Si fuera carne, no se reíría así'\".
\"Cuando ayunas y muy quieres leche, parece que incluso el agua del grifo puede convertirse en leche si piensas en la vaca\".
El abad en un monasterio no es solo un consejero espiritual, sino también el principal \"gerente de humor\". Sus respuestas a las quejas culinarias de la comunidad religiosa a menudo se convierten en frases hechas.
\"Padre, ¿puedo tener un pedazo de pescado? Muchísimo quiero\". — \"Pidele a Dios. Él sabe lo que te conviene. Y si te envía pescado, significa que estás listo. Si no, significa que aún no has crecido lo suficiente\".
\"El hermano Iván se queja: 'Padre, ya estoy cansado de la sopa'\". El abad: \"Estás cansado de la sopa, pero los santos padres se cansaban de la leche en el desierto. Y, sin embargo, se salvaron\".
\"Un hermano pregunta: 'Padre, ¿puedo comer una manzana en el ayuno?' El abad: 'Puedes, pero no te excedas. De lo contrario, dirán que este monje se ha comido las manzanas y se ha enorgullecido'\".
Por supuesto, los monjes entienden que el ayuno no es solo sobre renunciar a la leche. Es sobre renunciar a la envidia, el juicio, las palabras vacías. Y aquí el humor se convierte en aún más fino, porque apunta a nuestra propia hipocresía.
\"Puedo no comer carne, pero juzgo a todos los que la comen. Y parece que estoy orando, pero ya he enemistado a todos. Y así ha sido todo el ayuno\".
\"¿Cómo saber si ayuno realmente? Cuando en lugar de comer un bocado extra, dices: 'Dios, perdóname por este pensamiento'. Y al mismo tiempo sientes hambre\".
\"Los monjes bromean: 'El ayuno es cuando no comes carne, pero mentalmente comes a todos los que te molestan'. Esto es el error más común de los principiantes\".
En cada monasterio hay leyendas sobre comidas de ayuno fallidas. Estas historias se transmiten de boca en boca y se convierten en parte del folclore local.
\"Una vez el hermano Nicodim decidió hornear un pan de ayuno. Sustituyó la mantequilla por puré de manzana, los huevos por semillas de lino y el azúcar por fructosa. Salió algo incomprensible. Pero era comestible. Casi. El abad, probándolo, dijo: 'No sé qué es esto, pero está claro que es de ayuno. Porque no puede ser delicioso'\".
\"Un monje pidió al cocinero la receta de una ensalada de ayuno. El cocinero pensó y dijo: 'Sustituye la carne por tofu, los huevos por guisantes y la salchicha por zanahoria. Saldrá casi como ensalada. Si cierras los ojos'\".
\"Una vez el hermano Alexiy decidió hacer una mayonesa de ayuno. Probó todos los recetas: con leche de soja, con leche de avena, con aquafaba. Al final obtuvo algo que recordaba más a pegamento que a salsa. Pero lo comió para que no se desperdiciara\".
Hoy en día, los chistes sobre el ayuno han salido de las murallas del monasterio. En Internet se pueden encontrar miles de memes que describen a la perfección los sentimientos del que ayuna. Y en cada uno de estos chistes hay una parte de verdad y mucho amor.
\"El ayuno es cuando miras una pizza y piensas: 'Es un pecado'. Y luego añades: 'Pero qué pecado dulce!'.
\"Estoy en ayuno. Miro las recetas de comidas de ayuno. Se ven hermosas, pero sé que son insípidas. Pero las probaré. Y si no sale, seguiré ayunando\".
\"Lo más difícil del ayuno es no comer carne. Y lo más fácil es comer todo lo demás, pero con la sensación de culpabilidad\".
Los chistes sobre el ayuno son una manera de reconocer que todos somos imperfectos. Que intentamos, pero a veces fracasamos. Que queremos ser mejores, pero nos encantamos de comer. Rreírse del ayuno no es herejía, sino honestidad. Es un reconocimiento de que somos humanos, con nuestras debilidades y deseos. Y si podemos reírnos de nosotros mismos, significa que aún no hemos perdido el sentido de realidad. Y el sentido de realidad es lo que nos ayuda a no tomarnos demasiado en serio y no caer en la melancolía.
Así que, el ayuno no es solo un tiempo de severidad, sino también un tiempo de sonrisa. Porque incluso los santos sabían: cuando el estómago está vacío, el alma debe estar llena de luz. Y si esa luz es un buen humor cálido y bondadoso, el ayuno se convierte en algo alegre. ¡Buen provecho (en el sentido figurado)!
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